Mi?rcoles, 19 de octubre de 2005
?Has pensado alguna vez en la maravilla que son tus ojos? En ellos cabe todo el universo, con ellos abarcas la inmensidad, pues puedes posarlos en la florecilla que crece a tu paso y en las estrellas que voltean sobre tu cabeza.
En esa florecilla, lo mismo que en esas estrellas... en las nubes arreboladas, lo mismo que en las monta?as cubiertas con el turbante de la nieve bru?ida, debes contemplar la grandeza de Dios, que pudo hacer la violeta humilde e insignificante y la monta?a majestuosa.
Cada lucero en la amor, que se asoma estrella es una firma cielo.
Es bueno que nos acostumbremos a saber leer las firmas de Dios en todo lo que nos rodea; al fin, Dios lo escribi? para nosotros.

"Exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre al Esp?ritu Santo prometido, y ha derramado lo que vosotros v?is y o?s" (Hechos 2, 33). Tambi?n en ti derramar? Dios su Esp?ritu, si es que sabes disponerte con verdadera humildad; y con el Esp?ritu de Dios podr?s hacer y decir cosas que nunca so?aste.
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