Lunes, 17 de octubre de 2005
La vida se desarrolla en una continua tensi?n entre el "ahora" y el "despu?s".
Hay entre ambos una relaci?n de dependencia muy ?ntima; el despu?s depende del ahora. A un ahora lento, inactivo, cerrado, sin luz, habr? de corresponder necesariamente un despu?s de tinieblas, de desilusi?n, de fracasos, de ostracismo.
En cambio, al ahora entregado, al ahora sacrifica do en aras de los dem?s y de la propia perfecci?n, su- ceder? infaliblemente el despu?s gozoso, satisfecho, feliz y pleno.
En resumidas cuentas, el despu?s no se construye, sino con los ahoras de cada momento y ser? imposible pretender un futuro despu?s feliz y satisfecho, si los ahoras de cada momento no se realizan con toda plenitud de vida, con todo entusiasmo de acci?n, con toda la entrega de un amor verdadero y pleno.
Ma?ana ser? el proyecto de pasado ma?ana y sucesivamente.

"Ten piedad de nosotros, Dios, due?o de todas las cosas; mira y siembra tu temor sobre todas las naciones... Da su recompensa a los que te aguardan... Escucha la s?plica de los que te imploran y todos los de la tierra reconozcan que. T? eres el Se?or, el Dios eterno". (Ecli. 36, 1-17) . Pero Dios tiene determinado hacer todo eso por ti; t? ser?s su instrumento consciente y libre y, por eso, meritorio.
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