S?bado, 15 de octubre de 2005
Hoy se habla mucho del amor; no siempre del verdadero amor. Es que el mundo solamente se salvar? con amor y no con odio.
Pero, eso s?, hay que amar a todos sin excepci?n; aun a los propios enemigos, como nos lo manda Cristo en el Evangelio.
Hay que amar sin desfallecimientos ni descansos. Lo mismo en las buenas que en las malas; en la primavera que en verano; a la persona que nos resulta simp?tica y a la que nos es antip?tica; a la que nos hace bien, como a la que nos persigue.
Hay que amar a todos sin excepci?n.
Se han estrenado muchos m?todos para arreglar el mundo, y el mundo sigue desarreglado; ?no ser? porque no se ha probado el m?todo del amor? Las familias, las personas, ?no ser?an m?s felices si en ellas reinara el amor, en lugar de la incomprensi?n?
Hay una sola bomba que al estallar no destruye, sino que construye: es la bomba del amor.

"Conoced el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vay?is llenando hasta la total Plenitud de Dios" (Ef. 3, 19). Cristo es el verdadero pl?roma del Padre, y el cristiano ha de constituirse en un Pl?roma o Plenitud de Cristo; as? el m un do ir? a Cristo por el cristiano, y al Padre por Cristo.
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