Mi?rcoles, 12 de octubre de 2005
La vida de todo hombre tendr? un final; pero un final en el que habr? que enfrentarse con el examen de esa vida.
Todos desearemos salir aprobados en ese examen. Para asegurarnos el "aprobado", no olvidemos que en el examen de la vida de cada hombre se le examinar?, no tanto por los trabajos que haya realizado, cuanto por los motivos que haya tenido en las cosas que haya ejecutado.
Se le acreditar?n m?s los esfuerzos que los resultados, pues no siempre ?stos responden a la generosidad de aqu?llos.
Se le mirar? m?s el coraz?n que las manos.
Al fin, si el coraz?n est? limpio, ser? imposible que las manos no obren limpiamente.

"Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que arraigados y cimentados en el amor"... (Ef. 3, 17). "Recitad entre vosotros salmos, himnos y c?nticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro coraz?n al Se?or, dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en Nombre de nuestro Se?or Jesucristo" (Ef. 5, 19-20). Cada una de tus obras se ha de convertir en un himno de alabanza y de acci?n de gracias al Se?or.
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