Martes, 11 de octubre de 2005
Los medios de comunicaci?n social han llegado a penetrar de un modo absorbente hasta nuestra mayor intimidad.
Estamos todo el d?a oyendo cosas, palabras, m?sica, consejos, discursos, reclamos, etc?tera....
Palabras, palabras y nada m?s que palabras, seg?n reza el canto del folklore.
Se organizan reuniones de todo tipo, conferencias a nivel comunal, nacional, internacional. Se habla mucho, quiz? demasiado.
No estar? mal todo esto; pero no olvidemos que las obras no se realizan por los que hablan mucho, sino por los que hacen algo al menos.
Y, cuando esas obras tienen proyecci?n espiritual, recordemos que las obras de Dios no las realizan los que hablan, sino los que dan todo por Dios y por los hermanos.

"A todos los cristianos se impone la gloriosa tarea de trabajar para que el mensaje divino de la salvaci?n sea conocido y aceptado en todas partes por todos los hombres" (AA, 3) . El apostolado no es algo optativo; es algo exigido por d propio Bautismo y por la Confirmaci?n; cuando, pues, ejerces tu acci?n apost?lica, no pienses que est?s haciendo algo m?s de lo que te corresponde; al contrario, no est?s haciendo otra cosa que cumplir con tu estricta obligaci?n de bautizado y de confirmado, que ha recibido al Esp?ritu Santo.
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