Martes, 04 de octubre de 2005
En muchas ciudades de nuestro medio existe una calle principal, una callea la que se denomina algo as? como la V?a Blanca, porque esta llena de luz.
Hasta existe una ciudad a la que se la conoce con ese ep?teto: "la ciudad luz"
El mundo de hoy, el hombre de hoy necesita luz, mucha luz blanca, que perfore el grueso manto de tinieblas que le ocultan la verdad y el bien.
La luz viene de Dios, pero viene a trav?s de los hombres; cada uno de nosotros debe llegar a convertirse en algo as? como en un reflector de Reflectores que reciban y transmitan y, si es posible, refuercen, la luz recibida; reflectores que iluminen y orienten; reflectores que hagan sentirse m?s seguros a cuantos alcanzan su chorro luminoso.
Disipar tinieblas, transmitir la luz, hermoso ideal.

"Tiene mi alma sed de Dios, del Dios vivo; ?cu?ndo podr? ir a ver la faz de Dios?" (Salmo 42, 10). La faz de Dios ser? la que har? infinita- m en te felices a los que gocen de ella; tanto m?s feliz ser?s en esta vida, cuanto m?s puedas y sepas descubrir la faz de Dios en las personas y acontecimientos.
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