viernes, 30 de septiembre de 2005
30 DE SEPTIEMBRE
Sin la constancia, ninguna virtud es grande.
Esta es la gran diferencia: los héroes y los santos perseveraron en sus propósitos, mientras que nosotros hacemos los mismos propósitos que ellos, pero no perseveramos en su cumplimiento como ellos perseveraron.
Nosotros empezamos con muy buena voluntad, a veces hasta venciendo no pocas dificultades; la cosa "pinta muy lindo". Pero a poco de comenzar, vamos cediendo en intensidad, luego perdemos ilusión y al fin abandonamos definitivamente.
¡Fue una lástima! ¡Prometía tanto! ¡Esperábamos tanto!
Al fin nos quedamos sin nada. Y comenzaremos de nuevo, para luego volver a dejar otra vez.
Realmente, sin la constancia ninguna virtud es grande.
Persevera en lo que aprendiste y en lo que creéis re, teniendo presente de quiénes lo aprendiste (II Tim. 3, 14). Aquello que el Señor te dio a conocer en el día bendito de tu cursillo, de tu retiro, de tus ejercicios, de tu encuentro con El, todo aquello, no lo olvides; mantenlo en lo m profundo de tu ser, puede constituirse para ti en fermento que dé sentido a tu vida.
Esta es la gran diferencia: los héroes y los santos perseveraron en sus propósitos, mientras que nosotros hacemos los mismos propósitos que ellos, pero no perseveramos en su cumplimiento como ellos perseveraron.
Nosotros empezamos con muy buena voluntad, a veces hasta venciendo no pocas dificultades; la cosa "pinta muy lindo". Pero a poco de comenzar, vamos cediendo en intensidad, luego perdemos ilusión y al fin abandonamos definitivamente.
¡Fue una lástima! ¡Prometía tanto! ¡Esperábamos tanto!
Al fin nos quedamos sin nada. Y comenzaremos de nuevo, para luego volver a dejar otra vez.
Realmente, sin la constancia ninguna virtud es grande.
Persevera en lo que aprendiste y en lo que creéis re, teniendo presente de quiénes lo aprendiste (II Tim. 3, 14). Aquello que el Señor te dio a conocer en el día bendito de tu cursillo, de tu retiro, de tus ejercicios, de tu encuentro con El, todo aquello, no lo olvides; mantenlo en lo m profundo de tu ser, puede constituirse para ti en fermento que dé sentido a tu vida.

