miércoles, 28 de septiembre de 2005
28 DE SEPTIEMBRE
Es bueno soñar, pero no es bueno soñar tanto, que nunca despertemos del sueño; es bueno caminar en la vida, mirando a las estrellas, pero no es bueno que no nos fijemos dónde posamos los pies, al caminar.
Es bueno fijarse una meta en lontananza, hacia don de nos dirijamos, pero no es bueno que nos despreocupemos de lo que sucede a nuestro alrededor.
Es bueno querer mejorar a todos, pero es mejor comenzar por mejorarse a sí mismo. Es bueno querer hacer obras de relieve, pero quizá sea mejor acariciar la cabecita de ese niño que todos los días encontramos en la puerta de nuestro negocio.
Es bueno pronunciar discursos o arengas ante multitudes, pero quizá debamos comenzar por hablar fugaces minutos con el cartero, o el lechero, o con el lustrabotas que da brillo a nuestros zapatos.
"El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho" (Lc. 16, 10). En las cosas menores es donde se manifiesta el amor; las cosas pequeñas son las que se ofrecen a diario y en las que debes vivir tu amor al Señor.
Es bueno fijarse una meta en lontananza, hacia don de nos dirijamos, pero no es bueno que nos despreocupemos de lo que sucede a nuestro alrededor.
Es bueno querer mejorar a todos, pero es mejor comenzar por mejorarse a sí mismo. Es bueno querer hacer obras de relieve, pero quizá sea mejor acariciar la cabecita de ese niño que todos los días encontramos en la puerta de nuestro negocio.
Es bueno pronunciar discursos o arengas ante multitudes, pero quizá debamos comenzar por hablar fugaces minutos con el cartero, o el lechero, o con el lustrabotas que da brillo a nuestros zapatos.
"El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho" (Lc. 16, 10). En las cosas menores es donde se manifiesta el amor; las cosas pequeñas son las que se ofrecen a diario y en las que debes vivir tu amor al Señor.

