Lunes, 26 de septiembre de 2005
Publicado por Sil-Mar @ 12:00  | PARA PENSAR
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Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de la labranza est?n olvidados, cuando la tierra est? quebrada y abandonada me pregunto:

?D?nde est?n las Manos de Dios?

Cuando observo la injusticia, la corrupci?n, el que explota al d?bil.
Cuando veo al prepotente y pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, y del campesino carente de recursos para defender sus derechos, me pregunto:

?D?nde est?n las Manos de Dios?

Cuando contemplo a esa anciana olvidada, cuando su mirada es nostalgia y balbucea, a?n palabras de amor por el hijo que la abandon?, me pregunto:

?D?nde est?n las Manos de Dios?

Cuando miro a ese joven, antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol.
Cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora con harapos, sin rumbo, sin destino, me pregunto:

?D?nde est?n las Manos de Dios?

Cuando esa chiquilla que deber?a so?ar en fantas?as la veo arrastrar la existencia y en su rostro se refleja ya el hast?o de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ci?e el vestido y sale a vender su cuerpo; me pregunto:

?D?nde est?n las Manos de Dios?

Cuando aquel peque?o a las tres de la madrugada me ofrece su peri?dico o su miserable cajita de dulces sin vender. Cuando lo veo dormir en la puerta de un zagu?n o debajo de un puente tiritando de fr?o con unos cuantos peri?dicos que cubren su fr?gil cuerpecito. Cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanza vagar con la ?nica compa??a de un perro callejero, me pregunto:

?D?nde est?n las Manos de Dios?

Y me enfrento a ?l y le pregunto:
?D?nde est?n tus manos Se?or, para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados?
Despu?s de un largo silencio escucho su voz que me reclama:

?NO TE HAZ DADO CUENTA DE QUE T? ERES MIS MANOS?
?Atr?vete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar las estrellas!

Y entonces comprendo que las manos de Dios somos T? y Yo.

Nosotros somos los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo m?s humano y m?s justo, aquellos cuyos ideales sean m?s altos que no puedan acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la critica, la blasfemia, se reten a si mismos para ser las manos de Dios.

Se?or, ahora me doy cuenta de que mis manos est?n sin llenar, que no han dado lo que deber?an dar. Te pido perd?n por el amor que me diste y que no he sabido compartir. S? que las debo usar para amar y conquistar la grandeza de la creaci?n.

El mundo necesita de esas manos llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir d?a a d?a a forjar una civilizaci?n.

Unas manos que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vac?as al cielo, por haber entregado todo el amor para el que fueron creadas.

Entonces Dios seguramente dir?:

ESTAS SON MIS MANOS!
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