Viernes, 23 de septiembre de 2005
Los d?as van pasando; una tras otra se van arrancando las hojas del calendario; cada d?a faltan menos hojas por arrancar.
Los d?as son semejantes a ese pu?ado de agua que se nos escurre de entre las manos, por m?s que lo que ramos retener.
La vida va pasando, nosotros vamos pasando, pero hay algo que queda; la vida tiene una proyecci?n que permanece; lo bueno y lo malo que en la vida hagamos deja una estela, tanto en nosotros como en los dem?s.
No podemos decir, con verdad, que lo que hagamos en la vida sea algo sin importancia; nada es peque?o e insignificante si trasciende al tiempo y tiene repercusi?n en la eternidad.

"Ofrezcamos sin cesar, por medio de El, a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios, que celebran su Nombre. No os olvid?is de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; ?stos son los sacrificios que agradan a Dios" (Heb. 13, 15-16). No ofrezcamos a Dios los sacrificios que nos agradan a nosotros; ofrezc?mosle los que le agradan a El. "Yo quiero amor, no sacrificio; conocimiento de Dios, mas que holocausto" (Oseas 6, 6).
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