S?bado, 17 de septiembre de 2005
Muchos oyen hablar de los santos y no saben lo que es un santo.
Un santo es una apacible mirada, que se posa en todos con bondad y para repartir bondad.
Es un rostro abierto, para recibir a cuantos se le acerquen.
Es un par de o?dos atentos siempre a escuchar la pena de los dem?s, los problemas de los angustiados.
Es un coraz?n que se hace l?grimas con el que llora y risas con el que goza.
Es una mano que se tiende blanda y acariciadora, para brindar la ayuda que el pr?jimo necesita y que no se atreve a pedir.
Un santo es un hombre que ha sabido convertirse en un crucifijo de la voluntad de Dios.
?Est?s camino de la santidad? Ves que el camino ni es imposible, ni tan dif?cil que digamos...

"As? como d que os ha llamado es santo, as? tambi?n vosotros sed santos en toda vuestra conducta, como dice la Escritura: Ser?is santos, por que santo soy Yo" (1 Pc. 1, 15-16). No basta ser bueno, con una bondad intransigente; es preciso llegar a ser santo, es decir, un fiel cumplidor de la voluntad del Padre celestial y esto, por amor.
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