Viernes, 16 de septiembre de 2005
Se habla hoy bastante del cumplimiento del deber; de que todos debemos ser fieles al cumplimiento del deber.
Y esto est? muy bien.
Pero no est? tan bien la interpretaci?n que alguno pudiera dar a esa afirmaci?n, como si con ella se pretendiera expresar que no estamos obligados m?s que al cumplimiento del deber.
Si solamente haces lo que "debes", si te limitas en tus esfuerzos a aquello que "puedes", ser? dif?cil que llegues a la perfecci?n.
El amor nunca dice basta, el amor no reconoce limites; si le pones l?mites de "deber", deja de ser verdadero amor.
Has de hacer lo que "debes", por deber; lo dem?s, por amor.
Lo que "puedes", por obligaci?n; lo que "no puedes", por generosidad. El amor y la generosidad aumentan la potencia.

"No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien" (Rom. 12,21). No basta no hacer el mal; es preciso practicar el bien. La virtud no es algo negativo, como el mal; es algo muy positivo, como el bien. No sabe cu?nto bien hace el que no hace mal; pero no sabe cu?nto mal hace el que no hace el bien.
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