Lunes, 12 de septiembre de 2005
Sucede que los m?s imperfectos son los que m?s perfecci?n exigen; los menos humildes son los me nos f?ciles en tolerar las faltas de humildad en los otros.
El m?s humilde es el m?s comprensivo con las faltas de los dem?s; el m?s perfecto es el m?s comprensivo con las imperfecciones de los dem?s, porque la virtud es la comprensi?n con lo no virtuoso, y la imperfecci?n es la intransigencia aun con la misma virtud.
Si eres intolerante con los dem?s, con tus familiares, con tus hijos, con tus dependientes, con tus vecinos... ?no ser? porque no eres t? suficientemente perfecto?
Siempre es bueno juzgarse a s? mismo, antes de pretender juzgar a los dem?s. Pero, eso s?: juzgarse a s? mismo con entera imparcialidad y no con un certificado de buena conducta, que nos extendemos ya antes de iniciar el juicio.

"Escucha, Yahv?, la justicia; atiende a mi clamor, presta o?do a mi plegaria, que no es de labios enga?osos. Mi juicio saldr? de tu presencia, tus ojos ven lo recto" (Salmo 17, 1-2). Todo lo conoce d Se?or, todo lo pesa y mide con absoluta imparcialidad y justicia; El es sant?simo y exige la santidad de sus hijos.
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