Domingo, 11 de septiembre de 2005
Hazte de vez en cuando esta pregunta:
"Para qu? estoy yo en la vida?
Quiz? no te la hagas por temor de que te quite el sue?o. Te puedo asegurar que es todo lo contrario.
Cuando uno sabe a ciencia cierta para qu? est? en el mundo, indudablemente no tiene la paz suficiente para conciliar el sue?o; al menos un sue?o reparador.
Mientras que, cuando se tiene l?cido el horizonte, cuando se sabe a ciencia cierta de d?nde se viene y a d?nde se va, la tranquilidad del esp?ritu se trasvasa al mismo cuerpo y ?ste puede entregarse al descanso y gozar de ?l de un modo m?s profundo y reparador. Es preciso fijarse metas, mirar hacia el futuro y no ahogarse con las limitaciones del presente.
Es preciso recordar que sobre la tierra est? el cielo; y el azul del firmamento es siempre m?s hermoso que el ocre de la tierra.

"Desde ahora me aguarda la corona de la justicia, que aquel d?a me entregar? el Se?or, el justo Juez; y no solamente a m?, sino tambi?n a todos los que hayan esperado con amor su manifestaci?n" (II Tim. 4, 8). Nadie es tan generoso como el Se?or; de nadie debes tener tanta confianza como de El; nada de lo que haces por El, cae en el vac?o.
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