S?bado, 10 de septiembre de 2005
Quien m?s, quien menos, todos queremos ser mejores de lo que somos y aun, en cierta medida, nos esforzamos en serlo.
Sin embargo, no siempre conseguimos lo que pretendemos; ?a qu? se deber? tal ineficiencia?
Es que, para ser buenos, queremos hacer m?s, y no... hacerlo mejor.
Sin embargo, m?s que pretender hacer, trabajar, actuar, etc., deber?amos fijarnos en los adverbios: plenamente, cuidadosamente, m?s perfectamente.
No es, pues, cuesti?n de verbos, sino de adverbios.
No es cuesti?n de m?s, sino de mejor.
Santo es, no el que hizo cosas extraordinarias, sino el que hizo las cosas ordinarias de un modo extraordinario.
Piensa que para mejorarte no es preciso que cambies de ocupaciones, sino que te esfuerces por hacer tus diarias ocupaciones con un nuevo coraz?n.

"As?, hermanos m?os amados, manteneos firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra del Se?or, conscientes de que vuestro trabajo no es en vano en el Se?or" (1 Cor. 15, 58). Nada de lo que se hace por el Se?or es in?til; aunque El sabe cu?l es el momento oportuno, para darle fecundidad y eficiencia.
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