S?bado, 10 de septiembre de 2005
No te contentes con cumplir con tu deber; eso es mucho, pero no es todo; y t? no debes quedar satisfecho sino con el todo.
Cumple tus deberes hasta en los m?s m?nimos de talles; al fin y al cabo, la perfecci?n suele radicar en los detalles.
Cuando cumplas con tu deber, piensa que la perfecci?n del mismo radica en cada uno de los detalles que el mismo presenta.
Y para ello, no te fijes en los dem?s; no cumplas como los dem?s; no hagas las cosas porque los de m?s las hacen. Cada uno tiene su propia personalidad, su propia conciencia, su propia responsabilidad.
Aunque todos a tu alrededor falten y caigan, eso nunca podr? justificar una sola ca?da tuya. El que los dem?s lo hagan, no puede justificar que t? tambi?n lo hagas.
Ellos podr?n tener razones; t? no las tienes. Tanto la virtud como el pecado son cosas muy personales.
Que cada d?a seas m?s fiel a tu conciencia.

"Porque ya es hora de levantamos del sue?o; que la salvaci?n est? m?s cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe... Revest?os m?s bien del Se?or Jesucristo y no os preocup?is de la carne para satisfacer sus concupiscencias" (Rom. 13, 11-14).
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