Martes, 06 de septiembre de 2005
Le?n Bioy tiene un pensamiento profundo, que dice:
"La ?nica tristeza es la de no ser santo".
Si nosotros tuvi?ramos que poner en una lista las posibles causas de nuestras tristezas, quiz? ni se nos hubiera ocurrido catalogar como causante de nuestra falta de alegr?a, el hecho de no ser suficientemente buenos.
O, al menos, la hubi?ramos puesto en un lugar muy secundario.
Para Le?n Bioy era la primera.
Y si nosotros lo pensamos detenidamente, veremos que no estaba muy desacertado, al escribir esa afirmaci?n.
No somos buenos, no somos lo suficientemente buenos, no somos tan buenos como deber?amos ser, no somos cada vez m?s buenos y eso es la causa de la mayor?a "?de todas?" nuestras tristezas, nuestros problemas.

"Libres de manos enemigas, podamos servirle sin temor en santidad y justicia delante de El todos nuestros d?as" (Le. 1, 74-75). Santidad y justicia en la presencia de Dios, que ve el fondo del coraz?n; santidad y justicia, que nos estimula a una mayor perfecci?n, a ser cada d?a algo mejores.
Con corbata o con chaqueta o con mono azul de obrero podemos estar en gracia de casado o de soltero.

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