Viernes, 02 de septiembre de 2005
La vida es una mezcla continua de alegr?as y de dolores, de ?xitos y de fracasos, de ma?anas llenas de luz y de noches cargadas de oscuridad.
?Cu?ntos fracasos, cu?ntos apagones en la vida de todo hombre, aun en la vida de los h?roes, aun en la vida de los santos! No hay que extra?arse, por lo tanto, de que tambi?n los tengamos nosotros, aun que no seamos ni lo uno, ni lo otro.
Pero esos h?roes y esos santos se hicieron tales, por que supieron armonizar y equilibrar esos momentos; ni se dejaron abatir por las tinieblas, ni se desubica ron por la luz de los ?xitos.
Eso, tambi?n t? lo puedes hacer; y, silo puedes, lo debes.
Nunca te deslices por la cuenta de los vulgares pensamientos y de las acciones innobles.
Deber?s caminar siempre con los pies en el suelo; pero que tu coraz?n est? en el cielo. All?, en el t?rmino de tu camino, como estrella orientadora, fija tu ideal: hacerte cada vez mejor asemej?ndote a Dios.

"Qui?n dicen los hombres que es el Hijo del ?hombre? Ellos le dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que El?as; otros, que Jerem?as o uno de los profetas. D?seles: Y vosotros, ?qui?n dec?s que soy? Sim?n Pedro le contest?: T? eres el Cristo, d Hijo de Dios vivo" (Mt. 16, 13-16). Muchos y muchas veces te preguntar?n, qui?n crees que es Cristo; (qu? les vas a responder?
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