Jueves, 01 de septiembre de 2005
Hay un momento admirable en la vida de todo hombre: es el momento en el que se compromete ante su propia conciencia, a vivir el hero?smo del cumplimiento del deber.
Desde ese momento el hombre mira todas las cosas desde otro punto de vista y todo cobra nuevos reflejos, nueva vida.
Desde ese momento se abre en la vida del hombre una nueva etapa, m?s hermosa y sublime; la m?s hermosa y sublime de toda su vida; porque en ella ha entrado a ocupar un lugar, no s?lo importante, sino decisivo, el deber, en lugar del dinero, del placer, del confort, del ego?smo.
Y si el deber ocupa el primer lugar, tambi?n lo ocupa Dios., y si Dios es el primero, todo queda en orden.
Y, cuando todo est? en orden, el hombre goza de verdadera y aut?ntica paz. Con no poca raz?n los antiguos definieron la paz como ?la tranquilidad en el orden?.
Te deseo la paz de tu conciencia.

"El hombre leal ser? muy bendecido" (Prov. 28, 20)."?No fue hallado Abraham fiel en la prueba y se le reput? por justicia?" (1 Mac. 2, 52). La fidelidad a la palabra que hemos empe?ado, cuan do senos dijo que Cristo contaba con nosotros y que nosotros cont?bamos con su gracia, ha de cumplirse a toda costa. La fidelidad a la palabra es en ?ltimo t?rmino fidelidad al amor.

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