Mi?rcoles, 31 de agosto de 2005
Hay cuatro clases de hombres:
-Aquel que no sabe nada, y no sabe que nada sabe: es un ignorante; compad?cete de ?l.
-Aquel que no sabe nada, y sabe que nada sabe:
es un sencillo; ens??ale lo que t? puedas y ?l necesite.
-Aquel que sabe, y no sabe que sabe: est? dormido; despi?rtalo.
-Aquel que sabe, y sabe que sabe: es un sabio; im?talo.
Quiz? sea lo m?s dif?cil el ubicarse a s? mismo con equidad y sin enga?os en el plano que nos corresponde; pero, aunque sea dif?cil, no es imposible y, por lo tanto, es una obligaci?n de conciencia, ya que no podemos tenernos ni por-m?s de lo que somos ni por menos de lo que Dios nos ha dado.
Tenerse por m?s de lo que uno es, es pura soberbia y orgullo despreciable; no reconocer lo que uno en realidad es, constituye un acto de ingratitud para con Dios, que ha depositado en nosotros las cualidades con las que nos ha enriquecido. S? sencillo y agradecido.

"Tened un mismo sentir los unos para con los otros; sin complaceros en la altivez; atra?dos m?s bien por lo humilde; no os complazc?is en vuestra propia sabidur?a" (Rom. 12, 16). Tratar siempre a los dem?s con humildad, con deferencia, con bondad y comprensi?n, esto, que parece tan f?cil, no lo es de hecho, y por eso supone no poca santidad.
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