miércoles, 31 de agosto de 2005
24 DE AGOSTO
No busques el éxito menospreciando a los demás. No digas nunca palabras hirientes; hieren a los de más, pero más te hieren a ti mismo; sales tú más perjudicado y te rebajas.
No seas jactancioso; tienes cualidades, pero también las tienen los otros; tienes cosas que ellos no poseen, pero ellos quizá te aventajen en muchas otras cosas.
No pongas la cara larga, como pidiendo un poco de compasión; sé más bien alegre y muéstrate son riente; es más agradable y hasta más bonito.
Entierra el hacha, envaina la espada, esconde el martillo; nadie se ha elevado menospreciando a los de más. Elévate tú, pero sin rebajar a nadie; reconoce los méritos de los demás, sin negar los tuyos y sin enorgullecerte por lo que Dios te dio; al fin y al cabo todo mérito es nada más que de Dios, que es la fuente de todo bien.
"Así dice Yahvé: No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tú eres mío. Si pasas por las aguas, Yo estoy contigo. Si por los n’os, no re anegarán. Si andas por el fuego, no te quemarás, ni la llama prenderá en ti. Porque Yo soy Yahvé, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador" (Is. 43, 1-3).
No seas jactancioso; tienes cualidades, pero también las tienen los otros; tienes cosas que ellos no poseen, pero ellos quizá te aventajen en muchas otras cosas.
No pongas la cara larga, como pidiendo un poco de compasión; sé más bien alegre y muéstrate son riente; es más agradable y hasta más bonito.
Entierra el hacha, envaina la espada, esconde el martillo; nadie se ha elevado menospreciando a los de más. Elévate tú, pero sin rebajar a nadie; reconoce los méritos de los demás, sin negar los tuyos y sin enorgullecerte por lo que Dios te dio; al fin y al cabo todo mérito es nada más que de Dios, que es la fuente de todo bien.
"Así dice Yahvé: No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tú eres mío. Si pasas por las aguas, Yo estoy contigo. Si por los n’os, no re anegarán. Si andas por el fuego, no te quemarás, ni la llama prenderá en ti. Porque Yo soy Yahvé, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador" (Is. 43, 1-3).

