Jueves, 18 de agosto de 2005
No s? si conoces al autor Mark Twain, escritor de chispeante pluma. Escribi? esta sabia observaci?n:
"Esforc?monos en vivir de manera que cuando lleguemos a la muerte, hasta el director de la funeraria lo sienta".
A los que m?s se echa de menos al morir son aquellos que trataron sinceramente de hacer mejor al mundo durante su estancia en ?l, m?s bien que aquellos que han tomado mucho de la vida y han dado poco.
Aquellos que han tratado de enriquecer al mundo, en servicio de los dem?s, y no tanto a los que se enriquecieron a s? mismos aun con desmedro de la misma comunidad.
As?, en esta vida los que aman a todos son amados por todos. Las personas desaparecen, pero su recuerdo grato e ingrato perdura mucho tiempo; y, sobre to do, perdurar? para siempre en el Coraz?n de Dios, que aprobar? o reprobar?.

"Padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus pasos y adem?s abri? el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido" (GS, 22). Ese nuevo sentido que se da a todas las cosas cuando se las mira desde el ?ngulo de Dios.

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