Lunes, 15 de agosto de 2005
Publicado por Sil-Mar @ 13:00  | ALGO MAS...
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por Ing. Silvestre Fern?ndez
publicado en la Revista: TIMONELES


El "Pirata" era un perro ordinario, lo que se dice en Buenos Aires un ?atorrante. Viv?a a bordo de un viejo barco mercan te. No era de raza, no ten?a due?o, era libre y especialmente independiente.
Ning?n lugar era propio de ?l, en realidad cualquiera lo satisfac?a, no se acostumbraba a ninguna "cucha" o alg?n lugar fijo para dormir o comer.
Su contextura era mediana, ten?a un poco de foxterrier, luc?a una imagen inteligente, p?cara y vivaz.
El pelaje era blanco con amplias manchas marrones, hocico estirado con algo de arrogancia que terminaba en unos pelos muy duros, orejas semica?das que pretend?an pararse aunque no lo lograban ante cualquier cosa que le llamara la atenci?n, a?n la m?s nimia, ojos grandes y negros de mirada dulce.
Su cola hablaba por ?l, estaba siempre agit?ndose.
Alguien lo lavaba y despulgaba de vez en cuando.
Seguramente tambi?n se hab?a preocupado por vacunarlo y desparasitarlo.
Era fundamentalmente un animal bueno, d?cil, de car?cter apacible, no se enojaba aunque lo molestaran.
Ladraba poco.
Era amigo de todos y de nadie en particular.
Era un perro feliz.
"Pirata" ten?a una sola inclinaci?n a la que se manten?a incondicionalmente fiel, era al conjunto buque y todos los tripulantes sin distinci?n, a?n los reci?n venidos a bordo.
El can reconoc?a a cualquier marinero en tierra.
Se le acercaba, lo saludaba con un movimiento breve de cola y se iba.
Se dec?a que "Pirata" era del inventario de la embarcaci?n, poco a poco en las mentes de los marinos no se conceb?a que estuviera separado de la unidad barco y su gente.
En ella el perro se entend?a claramente sin palabras, conoc?a y exploraba todos los rincones, puente, bodegas, m?quinas, compartimientos, pa?oles, siempre pod?a v?rselo en cualquier lugar, andando o echado.
No se pod?a pasar junto al animal sin palmearlo y sin recibir el agradecimiento de un agitar de cola. ?Pirata conoc?a los horarios, de rancho, de llegada y salida de puerto, durante las guardias, a?n las nocturnas, no era raro que hiciera compa??a al que estuviera de turno, sea qui?n sea el hombre no se sent?a solo. No se ve?an suciedades del animal y nadie se preocupaba por ello, se sospechaba que quedaban en cubierta a la intemperie en ciertos lugares secretos donde alguna ola pod?a arrastrarlas.
Con mal tiempo el animalito se ubicaba en cualquier reparo de cubierta y aguan taba firme los sacudones de rolidos y cabeceos que provocaba el mar, observaba paciente las ondas empenachadas de es puma, no se mojaba, sab?a como mantenerse seco y abrigado; con buen tiempo se enroscaba sobre s? mismo y aguardaba tranquilo, si pod?a aprovechaba el sol en cubierta; prefer?a un rinconcito de la cocina donde no molestara y donde de vez en cuando recib?a un bocado.
Si alguna vez ten?a hambre o precisaba compa??a, silenciosamente se pon?a a los pies de alg?n hombre que se encontrara comiendo en el comedor y lo observaba, y cuando ?ste lo descubr?a recib?a con toda seguridad algo de alimento con una caricia, inclusive de aqu?llos que quer?an aparentar indolencia.
La personalidad del perrito era inmensa. En su coraz?n y su instinto cab?an todo el barco y sus habitantes.
Al arribo a puerto "Pirata" se quedaba impaciente cerca de la planchada, a veces ni esperaba a que la colocaran, saltaba a tierra y desaparec?a.
El sab?a claramente cuando se largar?an amarras para continuar, as? que nadie se preocupaba mucho; en el ?ltimo momento el animalito, que ven?a de no se sabe donde, brincaba de regreso a cubierta, alguno le dar?a una palmada de bienvenida y se segu?a con la rutina.
Resultaba incre?ble, pero para los que lo conoc?an era bastante normal. En ciertas estad?as m?s prolongadas, "Pirata" exploraba otros lugares alejados. Con el barco estacionado en G?nova, yo me encontraba en Roma, me sent? para tomar algo con unos amigos, baj? la vista y all? estaba "Pirata" que a mi lado me saludaba, luego desapareci? de mi vista.
En una visita a Damasco, con el buque en Beirut a unas tres horas de autom?vil, un marinero vi? a "Pirata" vagando por las calles, lo llam? y se le acerc? sin ladrar, luego sigui? con sus correr?as como si tal cosa.
Era inveros?mil.
En muchas ocasiones los tripulantes lo descubrieron deambulando por lugares distantes, pero nunca lleg? tarde a bordo.
El "Pirata" era apasionante y todos, a?n en forma disimulada, no dejaban de vigilar con un ojo en el muelle el regreso del perro a la hora de zarpada, que por all? aparec?a husmeando por todos lados con un dejo de poca importancia, a cualquier hora, de ma?ana, de tarde y a?n a veces de noche.
Si por alguna raz?n la salida se demoraba, el perro se quedaba melanc?lico observando tierra en la quiz?s podr?a haber estado un poco m?s.
Cierto d?a la vida de "Pirata" se desequilibr?.
Un marinero adquiri? un cachorrito blanco, ordinario, muy chiquito, muy sucio, con una cola peque?ita apuntando dura hacia alg?n lugar, "Pirata" se le acerc?, todos miraban, lo oli? y lo acept? d?ndole poca importancia.
El peque?ito se le aproxim? tambalean te y se qued? junto a ?l confiado.
El due?o le hizo un lugar junto a "Pirata" en la cocina.
Pero el cachorro se mareaba, vomitaba la leche que le daban, a bordo no se adaptaba.
Un sujeto loco, sabelotodo, di? la soluci?n: "... Hay que cortarle la cola".
Se discuti? el asunto con toda seriedad, pero pronto apareci? con su rabo corta do y sangrante.
Poco despu?s el perrito apareci? muerto. Se lo envolvi? en unos trapos y fue arrojado al agua. "Pirata" qued? otra vez como patr?n de la situaci?n.
En una ocasi?n acaeci? algo memorable. El barco arrib? a Ushuaia.
Se se?al? el d?a y el horario de zarpada. "Pirata", como siempre, se alej?.
Pero esta vez, sucedi? algo inesperado y el tiempo de estad?a se adelant?. Todos en silencio aceptaron la medida y todos, tambi?n, pensaron en el perro.
A la hora convenida la tripulaci?n se encontraba en su puesto, pero no el "Pirata", y as? varias horas antes de lo que originalmente se hab?a indicado se abandon? el lugar.
Navegando apresurados por el Canal de Beagle alguien crey? adivinar a trav?s de sus prism?ticos, all? a lo lejos, un animal en el muelle.
Se sigui? con la derrota.
Todo el mundo intranquilo.
Por fin se decidi? informar al Capit?n de lo ocurrido, ?l ya lo sab?a pero quer?a indagar con su personal antes de tc5mar una decisi?n para nada f?cil.
Era casi seguro que "Pirata" estaba en puerto y no se lo pod?a abandonar.
De pronto el Capit?n di? la orden esperada y se retorn? apurados a Ushuaia.
A medida que se acercaban un puntito en el muelle se agrandaba.
Un marinero grit?: "?All? est?...!".
Era el "Pirata".
Se realiz? una buena maniobra, el barco se acerc? lo suficiente y el can pudo saltar a cubierta... y entre felicitaciones y caricias agitaba la cola agradecido.
El Capit?n orden? "M?quina toda adelante".
La vida a bordo, con varias horas de atraso, iba a continuar normal.
El animalito continu? por varios a?os en el mismo buque que ya se lo reconoc?a en el ambiente como aquel en que se encontraba ese perro que llaman "Pirata". Una triste ma?ana, con rumbo a Canarias, alguien lo encontr? en la cocina muy quieto hecho un bollo, se aproxim? para tocarle las orejas y se dio cuenta de que hab?a muerto.
"Pirata" hab?a fallecido calentito y en compa??a durante la noche.
Muy entristecidos decidieron sepultarlo en el mar, all? envuelto fue arrojado su cuerpecito ahora sin vida, con un homenaje silencioso de los presentes.
Como muchos cuentos, ?ste tiene muy poco de imaginaci?n y mucho de realidad.
"Pirata" puede cari?osamente representar a esas humildes y silenciosas masco tas de los buques, sucias, bien alimenta das, fieles, d?ciles, atentas, incondicionales del barco y su gente a los que solamente reconocen como sus due?os sin pertenecer a ninguno.
Que se adaptan y conocen claramente su lugar y la forma de no molestar, pero que est?n ah? presentes soportando la in temperancia y mal humor de algunos y retribuyendo con un agitar de cola una r?pida caricia de la mayor?a.
Que se ajustan a la vida de a bordo, con buen o mal tiempo.
Es frecuente observarlos, generalmente en un carguero m?s o menos antiguo, en alguna escala vigilando la planchada, echados o sentados en un pelda?o.
In?til ser?a intentar desarraigar a una mascota sac?ndola de a bordo y, por su puesto, no admisible ser violento con un can de la unidad porque seguramente la reacci?n de los tripulantes lo har?a pasar mal.
Estos perritos cumplen su rol, alegran la vida, su vista rompe la monoton?a que a veces puede apoderarse de los barcos. Su ausencia ser?a inmediatamente nota da a pesar del fingido desinter?s.
Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 11 de agosto de 2007 | 14:39
MUY BUENO EL RELATO DEL PERRO PIRATA, EN EL PUERTO DE MONTEVIDEO HABIA UN PERRO QUE NO SE SI TODAVIA EXISTE QUE VIVIA EN LOS BARCOS FONDEADOS EN EL ESPEJO DEL PUERTO Y SIEMPRE BAJABA A TIERRA EN LAS LANCHAS DE TRAFICO, HACIA SU VUELTA EN TIERRA Y LUEGO REGRESABA A LOS BARCOS EN LAS MISMAS LANCHAS YA QUE LOS LANCHEROS LO CONOCIAN. SI QUIEREN AVERIGUAR MAS HISTORIAS DE ESE PERRO HABLEN CON LOS LANCHEROS DE TRAFICO DEL PUERTO DE MONTEVIDEO
Publicado por Sil-Mar
Domingo, 12 de agosto de 2007 | 20:53
Gracias por tu comentario.
SiviaChica