Viernes, 12 de agosto de 2005
Un ventarr?n de ideas subversivas ataca los fundamentos de la familia, con la evidente finalidad de minar los soportes ancestrales de la sociedad.
Nuestra sociedad humana, despu?s de las tempestades sociales, terminadas las guerras, revoluciones y agitaciones populares, dispone de un lugar de refugio: la familia.
Pero es necesario fundamentar bien esa familia, si queremos que resista todo el empuje devastador; es necesario fundamentarla humana y sobrenaturalmente.
Hombre y mujer deben llegar a la constituci?n de la familia con ideas sanas sobre la misma y con una adecuada preparaci?n sobre los deberes que m?s tarde gravitar?n sobre sus hombros y su conciencia. Todos tienen sus ojos puestos y sus intereses en la familia; los que pretenden fundamentar la sociedad y los que tratan de destruirla; esto nos convence de la importancia y decisiva gravitaci?n de la familia.

"En esta especie de Iglesia dom?stica (la familia), los padres deben ser para sus hijos los primeros predicadores de la fe, mediante la palabra y el ejemplo, y deben fomentarla vocaci?n propia de cada uno, pero con un cuidado especial la vocaci?n sagrada" (LG, 11).
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