Viernes, 05 de agosto de 2005
?Te has fijado en los ?rboles que bordean los caminos? En los d?as calurosos del verano, cuando el sol aprieta fuertemente, todos buscan la sombra protectora de los ?rboles y caminan bajo ella protegi?ndo-se del calor.
Los ?rboles se exponen ellos a los vientos, a la lluvia, al sol; y, en cambio, brindan sombra, frescor, pro-tecci?n.
Tu vida tiene que ser como los ?rboles: en ella tienen derecho a cobijarse cuantos de una u otra forma necesitan de ti, de tu comprensi?n, de tu compa??a, de tu alivio, de tu ayuda; t? deber?s exponerte al sufrimiento para que los dem?s no sufran; recibir?s el ardor del trabajo, para que los dem?s descansen; traspirar?s con ansiedad, para que los dem?s se alivien al amparo de tu protecci?n.
En una palabra: sufrir?s t?, para que los otros no sufran. Y ?sa ser? tu mayor alegr?a y tu mayor motivo de orgullo: ser ?til a los dem?s, ofrendarte por los dem?s, desvivirte por los dem?s.

"M?s valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantar? a su compa?ero; pero, ?ay del solo que cae, que no tiene quien lo levante! (Ecle. 4, 9-10). De ah? la necesidad de que no te apartes de tus hermanos; tu reuni?n del grupo es la que debe mantenerte al lado de ellos y, por medio de ellos, al lado del Se?or.
Comentarios