Jueves, 04 de agosto de 2005
Se oyen con frecuencia palabras, cr?ticas de los dem?s, de personas que nosotros conocemos y aun quiz? apreciamos; no ser? prudente que luego vayamos nosotros a hacerles conocer lo que se haya dicho de ellos en sentido desfavorable y menos a?n que se lo comentemos y agrandemos, para congraciarnos con ellos.
Nunca digamos a otro lo que suponemos que le va a disgustar; a no ser que veamos de un modo cierto que les har? bien o les ser? de provecho; pero en ese caso deberemos usar de un tacto y una finura exquisita, a fin de aminorar el impacto de desagrado y dolor que les pueda producir lo que les decimos.
Tomar como lema de nuestras relaciones con los dem?s el no decirles nunca nada desagradable puede constituir un buen plan de vida. Nunca exijamos a los otros lo que nosotros no hemos sido capaces de conseguir todav?a; nunca nos creamos mejores que los dem?s, pues si bien en algunas cosas quiz? lo seamos, ciertamente en otras son ellos muy superiores a nosotros.

"Tened todos unos mismos sentimientos, sed compasivos, amaos como hermanos, sed misericordiosos y humildes" (1 Pe. 3, 8).
"Olvidar pasiones, rencores, vilezas, ser fuertes, piadosos, dando bien por mal: que ?sa es la venganza de las almas fuertes que viven pose?das de un alto ideal".

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