S?bado, 30 de julio de 2005
Lleno de significado el relato de aquella se?ora: fue al hospital de ni?os, llev?ndoles golosinas y juguetes; iba pasando de una cama a otra, depositando en las manos de los enfermitos su obsequio; pero una ni?a enferma no quiso recibir nada, mientras presentaba un rostro trist?n.
Al preguntarle por qu? no quer?a recibir ni juguetes ni golosinas, respondi? que no era eso lo que ella esperaba. Se le pregunt? de nuevo qu? esperaba, qu? deseaba, y ella replic?:
-Lo que yo espero es a alguien que me d? un beso.
Dir?s que es una puerilidad, pero es que son muchas las personas que en su interior llevan un ni?o que f?cilmente se despierta y no deja de llorar hasta que le dan lo que necesita.
?Por qu? no te preocupas de descubrir al ni?o de cada uno y de darle un poco de afecto, algo m?s de bondad, una sonrisa, una compa??a al menos de media hora de conversaci?n?
El mundo se muere por falta de afecto, por fr?o de corazones.

"Cualquier otro precepto en esta sentencia se resume: Amar?s al pr?jimo como a ti mismo... El amor es el cumplimiento de la ley" (Rom. 13, 9-10; I Jn. 4, 20). "Esta doctrina posee hoy extraordinaria importancia a causa de dos hechos: la creciente independencia mutua de los hombres y la unificaci?n asi mismo creciente del mundo" (GS, 24).
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