Domingo, 17 de julio de 2005
Antonio Aradillas te insta a que pidas perd?n a Dios por aquellos m?rmoles, que en los templos no fueron m?rmoles, sino marmolina o m?rmol pintado; y por la seda que fine sedalina; y por las velas, que s?lo tuvieron de velas su forma alargada y fueron palos largos pintados de blanco; y por los ramos de flores, que fueron papeles o trapos u objetos de pl?stico.
M?s que un obsequio al Se?or, un objeto aut?ntico, es una mueca de desprecio al ?nico Aut?ntico y adem?s un ?ndice desdichado de nuestras fals?as, de nuestras ilegitimidades y de nuestros fingimientos humanos.
De eso s? deber?s pedir perd?n a Dios: de todo aquello que mostraste, sin ser en realidad; de tu piedad fingida, de tu amor falsificado, de tu entrega con doble finalidad, cuando no con triple o m?s inconfesables intenciones.
Con ojos de carne no es posible ver y con labios de barro no es posible orar; te sobra carne; te falta esp?ritu.

"A1 sacrificar a Yahv? un sacrificio de alabanza, lo har?is de tal modo, que os sea aceptado" (Lev. 22, 29). Para el cristiano no rigen las prescripciones rituales del Antiguo Testamento, pero sigue rigiendo m?s imperiosamente a?n, si cabe, la obligaci?n de ofrecer el sacrificio al ,Se?or: el Sacrificio Eucar?stico, y de ofrecerlo con amor y por amor.
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