Martes, 12 de julio de 2005
Eres creyente, tienes fe; pero es quiz? m?s importante que reflexiones sobre las exigencias de tu fe.
Si eres creyente, eres el hombre del s? a Dios. La fe te exige vivir ese s? plenamente, con todas sus consecuencias, sean ?stas personales, sean de orden comunitario.
Para decir que s? a Dios, tienes que dialogar con El, a fin de darle tu respuesta, ya que la fe es eso precisamente: la respuesta que el hombre da a Dios, a su Palabra, que nos es revelada.
Tu di?logo con Dios, tu oraci?n personal es indispensable para tu vida de fe; si no oras, expones tu vida de fe; orar es para ti una necesidad vital, diaria, lo mismo que la respiraci?n.
Primera y maravillosa exigencia de tu fe: ser en toda tu vida, con el Pueblo de los creyentes y en la intimidad de tu conciencia, el interlocutor vivo del Dios vivo.

"En el Evangelio se revela la justicia de Dios, de fe en fe, como dice la Escritura: el justo vivir? poda fe" (Rom. 1, 17). La fe es la condici?n ?nica para que la justicia de Dios se revele en nosotros.
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