S?bado, 09 de julio de 2005
Es preciso comprender todo el alcance de la fe. Creer es nada m?s y nada menos que acostumbrarse a amar, comprometerse siempre m?s, compartirlo todo por amor a Cristo: hasta mi vida, mi sangre (?por qu? no en un centro de transfusi?n?), mi tiempo, mi dinero, mi cultura, mis diversiones, mi casa, mi comida, mi alegr?a, mi amistad, mi debilidad, mis fuerzas, mis proyectos, mi ideal, mis esperanzas, mi esperanza cristiana, mi voluntad de creer, a pesar de todo, contra todo, en la salvaci?n infalible del hombre v del mundo por Cristo.
Yo digo que soy creyente; ?en qu? se notan mis creencias?, ?mi dependencia de Dios? ?Qui?n es Dios para m?: un ser abstracto o un ser personal, tripersonal? ?Un dios que no se preocupa de m? o, por el contrario, un Dios que piensa en m? y que me ama?
A veces oigo decir por ah? que cada uno debe ser religioso "a su manera"; pero, si tengo fe en que Dios ha hablado, ?c?mo puedo ser religioso a mi manera y no a la manera como Dios me ha dicho que debo serlo?

"La fe sino tiene obras, est? realmente muerta" (Sant. 2, 17). Las promesas hechas al Se?or, si no llegan a ser realidades, de nada nos sirven. Mal hace el que promete y no cumple; peor hace el que ni siquiera promete; solamente el que cumple lo prometido es el que se hace digno del premio. Si Cristo cuenta contigo, no lo defraudes.
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