Viernes, 08 de julio de 2005
Te sueles quejar de que no tienes fe; es que quiz? no sabes ubicarte en la noci?n de fe y menos a?n en la realidad de la fe.
Para creer en Dios, hay que despojarse de s? mismo, hay que reconocerse d?bil, hay que confesarnos a nosotros mismos nuestra miseria, la poca cosa que somos; como a ti te cuesta hacer esto, por eso tienes tantas dificultades para tener fe.
Otras veces estar?s pasando lo que se llama una crisis de fe; est?s desalentado; tienes ganas de echarlo todo a rodar. A trav?s de esa crisis, Dios quiere llevarte a creer virilmente, no con una fe de ni?o, con una fe sin conciencia y sin responsabilidad, sino con una fe adulta, una fe de compromiso; al fin y al cabo, eso y solamente eso es la fe. As?, cuando la fe parece perdida, puede ser que la tengas m?s arraigada, m?s personal, m?s consustanciada con tu propia vida; cuando parece muerta, puede estar m?s viva. Ya sabes, solamente cuando ya no tengas nada, cuando sobre todo ya no te tengas a ti mismo, podr?s comenzar a tener fe.

"Y as? se nos hace m?s firme la palabra de los profetas, a la cual hac?is bien en prestar atenci?n, como la l?mpara que luce en lugar oscuro hasta que despunte el d?a y se levante en vuestros corazones el lucero de la ma?ana" (II Pe. 1, 19).
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