Viernes, 08 de julio de 2005
"Que cada uno se someta a las autoridades que est?n en el poder, porque no hay autoridad que no est? puesta por Dios; las que existen, por Dios han sido puestas. As?, el que se opone a la autoridad... se opone al orden puesto por Dios; y, los que se oponen, recibir?n su propia condenaci?n. Porque los que mandan no son causa de temer, cuando se obra bien, sino cuando se obra mal. Quieres no temer a la autoridad? Obra bien y recibir?s de ella alabanza; pues para ti es la autoridad un instrumento de Dios, para llevarte al bien" (Rom. 13, 1-4).
"Los reyes de las naciones -dec?a Cristo en su Evangelio- las tiranizan y sus pr?ncipes reciben el nombre de bienhechores. Pero entre vosotros no ha de ser as?, sino que el mayor entre vosotros sea como el menor y el jefe como el que sirve" (Lc. 22, 25-26).
Este es el sentido de humildad y servicio de la autoridad con entra?a cristiana.

"Le presentaron un denario. Y les dice: ?De am?n es esta imagen y la inscripci?n? D?cenle: Del C?sar. Entonces !es dice: Pues lo del C?sar, devolv?dselo al C?sar y lo de Dios, a Dios" (Mt. 22, 19-21).
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