Jueves, 16 de junio de 2005
Publicado por Sil-Mar @ 16:00  | PARA PENSAR
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En un d?a caluroso de verano en el sur de Florida, un ni?o decidi? ir a jugar en la laguna detr?s de su casa. Salio corriendo por la puerta trasera, se tir? en el agua y nadaba feliz.
Su mam? desde la casa lo miraba por la ventana, y vio con horror lo que suced?a. Enseguida corri? hacia su hijo grit?ndole lo m?s fuerte que pod?a. Oy?ndole el ni?o se alarm? y mir? nadando hacia su mam?. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mam? agarr? al ni?o por sus brazos. Justo cuando el caim?n le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su coraz?n.
El cocodrilo era m?s fuerte, pero la mam? era mucho m?s apasionada y su amor no la abandonaba. Un se?or que escuch? los gritos se apresur? hacia el lugar con una pistola y mat? al cocodrilo. El ni?o sobrevivi? y, aunque sus piernas sufrieron bastante, a?n pudo llegar a caminar.
Cuando sali? del trauma, un periodista le pregunt? al ni?o si le quer?a ense?ar las cicatrices de sus piernas. El ni?o levanto la colcha y se las mostr?. Pero entonces, con gran orgullo se subi? las mangas y dijo: "Pero las que usted debe de ver son estas". Eran las marcas de las u?as de su mam? que hab?an presionado con fuerza. "Las tengo porque mam? no me solt? y me salv? la vida".
Nosotros tambi?n tenemos cicatrices de un pasado doloroso. Algunas son causadas por nuestros errores, pero algunas son la huella de Dios que nos ha sostenido con fuerza para que no caigamos en las garras del mal. Dios te bendiga siempre, y recuerda que si te ha dolido alguna vez el alma, es porque Dios, te ha agarrado demasiado fuerte para que no caigas.

Renuevo de Plenitud
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