Lunes, 20 de junio de 2005
El amor hace semejantes a los que se aman; por eso Dios, como am? al hombre, al crearlo, lo cre? a su imagen y semejanza; de ah? que el hombre deba esforzarse por mantener en si la mayor semejanza posible con Dios; es una semejanza que no la recibimos de una vez para siempre, sino que debemos irla forjando d?a tras d?a, esfuerzo tras esfuerzo.
Esto te va a llevar a vivir lo divino en lo humano, que al fin es la ?nica forma de vivir lo humano en lo divino, de divinizarse, de hacerse semejante a Dios.
Porque, si has de hacer de tu vida una semejanza de Dios, tambi?n has de hacerlo de las circunstancias que existencializan tu vida, ya que tu vida no es tuya, sino por esas circunstancias que te ubican y te diferencian de los dem?s.
El cristiano es el gran comprometido en el esfuerzo por dar a la vida su verdadero sentido de semejanza con la divinidad: eso es elevar y dignificar la vida.

"A los que de antemano conoci?, tambi?n los predestin? a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera El el Primog?nito entre muchos hermanos" (Rom. 8, 29). Haber descubierto que Cristo es nuestro Hermano Mayor, llena de gozo nuestro coraz?n; habla con Cristo con la confianza con que se habla a un hermano y con la seguridad de que El quiere ayudarte, porque es tu Hermano.
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