Jueves, 16 de junio de 2005
Tu vida tiene que ser como un r?o; las aguas del r?o van desliz?ndose silenciosamente y van dejando lo que llevan; por donde pasan depositan l?gamo y suciedad, si es que sus aguas van turbulentas; se?al de que el r?o pas? por all? es la suciedad que deja. Pero si las aguas van limpias, dejan tras de s? humedad, fecundidad, frescura y verdor.
Haz que las aguas del r?o de tu vida vayan siempre limpias y deja parte de ellas por donde pases; ver?s que se te llena de color, de verdor; y que, fruto de tus pasos, brotar?n las flores de las virtudes, el c?sped de la bondad.
Tus palabras, las palabras que hoy pronuncies, pueden ser agua sucia o corriente l?mpida; y lo que te digo de tus palabras, debes apficarlo a tus ideas o pensamientos; a tus afectos, a tus obras; que al fin del d?a no te sientas avergonzado, sino feliz.

"Qui?n puede decir: ?Purifiqu? mi coraz?n, estoy limpio de pecado?? " (Prov. 20, 9). "Si decimos: ?No tenemos pecado?, nos enga?amos y la verdad no est? en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es El para perdonarnos nuestros pecados v purificarnos (le toda injusticia" (I ji l. 1, 8-9).
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