Martes, 14 de junio de 2005
No s? si con alegr?a o con pena se va repitiendo por esos mundos de Dios que el matrimonio es una loter?a. Se pretende indicar que son muy pocos los matrimonios que han tenido la suerte de acertar.
El matrimonio es una loter?a y como en ?sta es m?nimo el n?mero de los que tienen premio; es una loter?a y a la mayor?a de los que han jugado al matrimonio no les ha tocado premio, ni aun por aproximaci?n.
Distan mucho de la felicidad, que seria la loter?a.
Tambi?n suele afirmarse, que "?Fulano se sac? la loter?a con una mujer como ?sa! "; y no se quiere reconocer que el matrimonio, m?s que de loter?a o suerte, tiene de elecci?n; y, si es elecci?n, es estudio previo consciente y detenido; elecci?n con proyecciones no s?lo moment?neas y-con exigencias que perduran.
Elecci?n que se hace con la cabeza y con el coraz?n, porque es todo el hombre el que ama, y que por tanto es sabia y c?lidamente aceptada y vivida; porque elegir significa comprometer toda nuestra vida.

"Maridos, amad a vuestras mujeres, como Cristo am? a su Iglesia y se entreg? a s? mismo por ella... El que ama a su mujer, se ama a s? mismo... Que cada uno ame a su mujer como a s? mismo y la mujer, que respete al marido" (Ef. 5, 25-33).
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