S?bado, 11 de junio de 2005
Para amar a los otros, hay que comprenderlos; pero es que no llegaremos a comprenderlos nunca si previamente no los amamos.
Comprenderlos no es llegar a conocerlos y aun a ubicarlos conceptualmente con el entendimiento; en esta ciencia de la vida nos enfrentamos con la paradoja de que el conocimiento y la comprensi?n del pr?jimo es obra del coraz?n m?s que del entendimiento.
El coraz?n tiene razones que el entendimiento no alcanza a comprender; t? eres demasiado cerebral; por eso te resulta tan dificil llegar a amar, ya que solamente quieres amar a aquel a quien juzgas con tu mente que no tiene defectos, que es digno de tu amor, que sabr? corresponder al afecto que t? le brindes. Mucha cabeza y, por eso, poco coraz?n; y se ama con el coraz?n y no con la cabeza.
Comienza amando de veras y las cosas y las personas ser?n vistas y comprendidas m?s f?cilmente.

"Bendecid a los que os persiguen; no maldig?is.
Alegraos con los que se alegran, llorad con los que lloran. Tened un mismo sentirlos unos para con los otros; sin complaceros en la altivez... sin devolver a nadie mal por mal; procurando el bien a todos los hombres; en lo posible y en cuanto de vosotros dependa, en paz con todos los hombres" (Rom. 12, 14-18).

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