Domingo, 05 de junio de 2005
En la unidad del cuerpo y alma, el hombre es una s?ntesis del universo, el cual alcanza en el hombre su cima m?s alta. Por su interioridad, es el hombre superior al universo entero; y a esta profunda interioridad retoma cuando se mete dentro de s? mismo, donde Dios lo aguarda.
Al afirmar en s? mismo la espiritualidad y la inmortalidad de su alma, no es el hombre juguete de un espejismo ilusorio sino que, por el contrario, toca la verdad m?s profunda de la realidad.
En lo m?s profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley, que ?l no se dicta a s? mismo. El hombre tiene una ley escrita por Dios en su coraz?n y esa ley es tan ?ntima que el hombre no la puede desconocer, por m?s que tenga la triste posibilidad de acallarla y deso?rla; siempre estar? su conciencia reclamando la vivencia de esa ley.

"La conciencia es el n?cleo m?s secreto y el sagrario del hombre en el que ?ste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto m?s ?ntimo de aqu?lla" (Craudium et spes, 16). Dios nos habla por medio de nuestra conciencia; debemos formar la conciencia y seguir sus dict?menes.
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