S?bado, 04 de junio de 2005
En el universo hallamos un equilibrio; en el hombre sufrimos un desequilibrio. El universo mantiene un equilibrio sujeto a las leyes se?aladas por el Creador; sin ese equilibrio sobrevendr?a el caos y la autodestrucci?n, no s?lo del mundo, sino tambi?n del mismo hombre.
El hombre, por el abuso de su libertad, puede alterar su equilibrio ?ntimo; de esa forma puede llegar a desorbitarse; el hombre altera el equilibrio; en lugar de ser hermano de todos los hombres y se?or de todas las cosas, por su ambici?n y su egocentrismo quiere ser se?or de los hombres y se hace esclavo de las cosas, que llegan a dominarlo.
As? el hombre, por su af?n de poseer, deja de esforzarse por ser; el hombre queda disminuido, sin identidad propia. Solamente volviendo a ocupar el puesto que Dios le se?al? podr? restablecer el equilibrio.

"Si, pues, el Hijo os da la libertad, ser?is realmente libres" (Jn. 8, 36). "Si os manten?is fieles a mi Palabra, ser?is verdaderamente mis disc?pulos y conocer?is la verdad y la verdad os har? libres" (Jn. 8, 31-32). La Palabra del Se?or ser? la luz que te ilumine y la norma que te gu?e.
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