Martes, 31 de mayo de 2005
A1 hombre le gusta asomarse a los umbrales del infinito.
Saber ver la huella de la trascendencia de cada cosa y tener por ello el temblor estremecido de quien roza lo infinito. El soplo permanente del Esp?ritu lleva a una toma de conciencia de lo humano y de lo divino.
Por lo mismo, ya no se admite un creyente insensible a los abusos y a las injusticias del mundo; no se quiere ya una religi?n extra?a al hombre y al mundo, ajena a la construcci?n de un mundo nuevo y mejor.
Se experimenta con fuerza el sentido del hombre, y esto es bueno; pero puede no abrirse lo bastante al sentido de Dios, y esto est? sucediendo con frecuencia en el mundo de hoy: de tanto buscar al hombre por el hombre, hemos terminado perdiendo a Dios y no hallando al hombre; mientras que si busc?ramos a Dios lo hallar?amos a El y en El nos encontrar?amos con el hombre.

"A los hambrientos colm? de bienes ,v a los ricos despidi? vac?os" (Lc. 1, 53). Dios se sirve de los hombres; en consecuencia, Dios dar? pan a los hambrientos a trav?s de los otros hombres que no est?n hambrientos; ?ste es el plan de Dios; no lo frustres en cuanto est? de tu parte; asume tu responsabilidad.
Siempre ser?
antorcha, que da luz;
en m? interior

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