S?bado, 28 de mayo de 2005
Te rebelas ante este mundo dividido y enfrentado en el que circulan la droga de la indiferencia, el opio del placer, de la comodidad, la fiebre del dinero o del poder.
Ideolog?as irreconciliables, ambiciones encontradas.
Te asquean la mentira, el cinismo, los manejos turbios, la hipocres?a; te atormenta la angustia de este mundo, historia tan sucia, tan cubierta de sangre y de odio, tan gastada en violencia y guerras cruentas.
Te sublevan la injusticia de los "justos", la estupidez de los "prudentes", la inoperancia de los "declamadores", la tiran?a de los "liberadores". ?Y qu? haces? Comentarlo en el caf?, en las reuniones, en la calle, en la oficina? El mundo seguir? igual. Quiz? peor.
Al mundo no lo cambian los que lo critican, sino los que obran en ?l, los que se esfuerzan en volcar en ?l su generosidad, su entusiasmo, su entrega, su sacrificio.

?A unos, a los que vacilan, tratad de convencerlos; a otros, tratad de salvarlos, arranc?ndolos del fuego; y a otros mostradles misericordia con cautela" (Judas 22). A todos hay que tra tarlos con el m?ximo de caridad y comprensi?n.
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