Jueves, 26 de mayo de 2005
El progreso es la ley de todo viviente: la flor se va desarrollando, el animal va creciendo, el hombre se va perfeccionando, el profesional se va capacitando, es justo que el trabajador haya mejorado su posici?n; todo va para adelante; detenerse es estancarse, y estancarse ya es comenzar a morir.
Cristo en su Evangelio tambi?n se?ala a sus seguidores la consigna de ir siempre hacia adelante, hasta sus ?ltimas consecuencias; un elemento estable del cristianismo es la orden de no detenerse jam?s.
La Iglesia, que se ha enraizado en el pasado, es, sin embargo, impulso al porvenir; es fidelidad; es esperanza.
Cristo era ayer, es hoy y ser? ma?ana. El es el pasado, el presente y el porvenir. El alfa y la omega. El primero y el ?ltimo. El principio y el fin.
El principio se orienta al fin y el fin cualifica y da sentido al principio y a su desarrollo, hasta llegar a ?l.

"Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminar? en la oscuridad, sino que tendr? la luz de la vida" (Jn. 8, 12). "Yo soy el alfa y la omega, dice el Se?or Dios, aquel que es, que era y que ha de venir. El Todopoderoso" (Apoc. 1, 8). Cristo es el Principio y el F?n de todas las cosas.
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