Mi?rcoles, 25 de mayo de 2005
No es la vida la que en s? tiene aliciente; es el sentido que nosotros le damos a la vida; si ese sentido no llega a satisfacer las leg?timas ansias que hay en todo coraz?n humano, la vida no alcanza a ser raz?n suficiente de nuestro existir.
En ese caso, cuando la vida no tiene un sentido hondo y orientador, cuando no se ve el por qu? de la propia vida, cuando nuestras acciones no trascienden el momento presente que, por ser presente, es tan fugaz; cuando a ese momento fugaz no se le da una prospectiva hacia el m?s all?, tiene aplicaci?n lo que afirma nuestro folklore cuando dice: "Para vivir como vives, mejor no morir de viejo".
No es, pues, ni la juventud, ni la salud, ni el dinero lo que puede ser una raz?n suficiente de nuestro existir; es m?s bien el sentido que damos a nuestras acciones y a la vida en general y dentro del ?mbito de ese sentido la proyecci?n hacia un futuro promisor.

"En ella [la Palabra de Dios, Cristo] estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron" (Jn. 1, 4 5). Las tinieblas son el Mal, mientras que la luz es el Bien.


MAYO 26

El progreso es la ley de todo viviente: la flor se va desarrollando, el animal va creciendo, el hombre se va perfeccionando, el profesional se va capacitando, es justo que el trabajador haya mejorado su posici?n; todo va para adelante; detenerse es estancarse, y estancarse ya es comenzar a morir.
Cristo en su Evangelio tambi?n se?ala a sus seguidores la consigna de ir siempre hacia adelante, hasta sus ?ltimas consecuencias; un elemento estable del cristianismo es la orden de no detenerse jam?s.
La Iglesia, que se ha enraizado en el pasado, es, sin embargo, impulso al porvenir; es fidelidad; es esperanza.
Cristo era ayer, es hoy y ser? ma?ana. El es el pasado, el presente y el porvenir. El alfa y la omega. El primero y el ?ltimo. El principio y el fin.
El principio se orienta al fin y el fin cualifica y da sentido al principio y a su desarrollo, hasta llegar a ?l.

"Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminar? en la oscuridad, sino que tendr? la luz de la vida" (Jn. 8, 12). "Yo soy el alfa y la omega, dice el Se?or Dios, aquel que es, que era y que ha de venir. El Todopoderoso" (Apoc. 1, 8). Cristo es el Principio y el F?n de todas las cosas.
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