Martes, 24 de mayo de 2005
Un hombre sin ideas claras es un hombre desorientado, un hombre sin ruta; o al menos es un hombre que sigue una ruta que no termina en meta, sino que sigue caminos y caminos que se chocan y se entrecruzan, pero nunca lo conducen a un fin.
La idea es la madre de la acci?n; a ideas claras, seguir?n acciones definidas y con orientaci?n hacia su objetivo bien conocido y amorosamente buscado.
La idea necesita luz, la luz de la verdad. Dios es la verdad; cuanto m?s nos alejamos de Dios, m?s lejos estamos de la luz, m?s nos circundan las tinieblas del error; y por m?s esfuerzos que hagamos, m?s nos enfrascaremos en la oscuridad del error y en la maldad.
Y cuando el hombre camina en el error y la maldad, por m?s que ?l cre? que se halla en la verdad y en el bien, no deja de dirigirse hacia la cat?strofe, tanto m?s dolorosa y amarga, cuanto menos pensada y esperada por ?l. Por eso, para llegar a Dios, nada mejor que ir a El y buscarlo con sincero coraz?n.

"Env?a tu luz y tu verdad, ellas me gu?en y me conduzcan a tu monte santo" (Salino 43, 3). Cristo es la verdad y los que siguen a Cristo no marchan en el error sino que est?n en la verdad.
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