Domingo, 22 de mayo de 2005
Cuando uno no piensa m?s que en s? mismo, no hace otra cosa que levantar una barrera inexpugnable contra el verdadero amor.
El amor es "comuni?n", verdadera entrega mutua; por tanto, has de estar dispuesto a dar y a recibir; para dar, es preciso ser generoso; para recibir es preciso ser humilde; solamente los generosos y los humildes estar?n capacitados para amar verdaderamente.
Ninguna comuni?n m?s profunda, m?s ?ntima y m?s real que la comuni?n con Dios; porque en ella Dios se nos entrega a nosotros plenamente y nos recibe con plenitud; por eso, la comuni?n eucar?stica es la mejor forma de llegar a desaparecer nosotros, para convertirnos en Dios, que nos llega a poseer hasta lo m?s ?ntimo de nuestro ser.
Para poder comulgar a Dios, es preciso primero saber comulgar con los hermanos, a todos los hombres; y comulgar con los hermanos es darse a ellos v recibir de ellos.

"Hab?is purificado vuestras almas obedeciendo 11 ala verdad, para amaros los unos a los otros sinceramente como hermanos" (I Pe. 1, 22). "Hemos de ser justos, hemos de ser buenos, hemos de embriagarnos de paz v de amor y llevar el alma siempre a flor de labios y desnudo y limpio nuestro coraz?n".
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