Martes, 17 de mayo de 2005
"Felices los que trabajan por la paz, porque ser?n llamados hijos de Dios". Es que no basta ser pacifico; es preciso trabajar por la instauraci?n de la paz entre los hombres, en el mundo entero.
Trabajar por la paz es establecer aquellas condiciones de vida que hagan cada hombre feliz, seguro de s? mismo y de su porvenir; trabajar por la paz es suavizar relaciones humanas, solucionar problemas, hacerse entender por todos y con todos, crear a nuestro alrededor un clima de comprensi?n, dar a cada uno lo suyo, respetando el derecho de todos.
Los que trabajan por la paz entre los hombres ser?n llamados hijos de Dios, porque Dios es el Dios de la paz y no el dios de la guerra; el Dios del amor y no el dios del odio. Ser llamado hijo de Dios ser? participar de la misma divina naturaleza; ser? llegar a ser santo de verdad, a elevarse sobre la misma humana naturaleza; realmente vale la pena ser hijo de Dios, y a ello podremos llegar, seg?n promesa de la bienaventuranza, trabajando por la paz.

"Ap?rtate del mal y obra el bien; busca la paz y anda tras ella" (Salmo 33, 15). "?Qu? hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvaci?n!" (Is. 52, 7). Que tus pasos, tus palabras sean siempre portadores de la paz y nunca de la inquietud.
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