Lunes, 16 de mayo de 2005
"Felices los que tienen el coraz?n recto, porque ver?n a Dios". Es dif?cil poder firmar con verdad que tenemos el coraz?n recto; siempre se anidan en ?l instintos humillantes y perversas inclinaciones; ?nos es tan natural criticar a los dem?s! ?Pensar mal de ellos!?Echar a mala parte sus acciones! ?Sospechar de sus intenciones!
Hay en nuestro coraz?n una carga de soberbia y de agresividad que, con frecuencia, se manifiesta en nuestro modo de proceder y en el trato con los dem?s.
En cambio, los que tienen el coraz?n recto, los que son sencillos de coraz?n, los que no tienen malicia ni la suponen en los dem?s, los que son de coraz?n limpio y que con limpieza ven todas las cosas, ellos son los que ver?n a Dios.
Si ? no ves a Dios con m?s frecuencia, ?no ser? porque no tienes tu coraz?n suficientemente limpio? Porque el coraz?n sucio es el que ensucia la vista del alma y con esa vista sucia es imposible llegar a ver a la divinidad.

"Para los limpios, todo es limpio; mas para los contaminados e incr?dulos nada hay limpio, pues su mente y conciencia est?n contaminadas" (Tito 1, 15). Solamente con el coraz?n limpio se tienen limpios los ojos y solamente con los ojos limpios se puede ver a Dios, examina tus ojos y tu coraz?n.
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