Domingo, 15 de mayo de 2005
"Felices los misericordiosos, porque obtendr?n misericordia". La misericordia es fruto de un coraz?n tierno y compasivo, que sabe sufrir con lo que sufren y llorar con lo que lloran y afligirse con lo que tienen alguna pena.
Ser misericordioso es volcar un poco de dulzura en el coraz?n amargado, derramar algo de b?lsamo en el ?nimo abatido y comunicarle nuevas fuerzas, para ir repechando el camino del deber.
Ser misericordioso es consolar al triste, acompa?ar al que se halla en soledad, dejar que el pr?jimo vuelque en nosotros sus preocupaciones, que se desahogue de sus aflicciones y operaciones.
Los misericordiosos obtendr?n tambi?n ellos misericordia, encontrar?n corazones que los comprendan; cuando para ellos llegue la hora del dolor, hallar?n quien les suavice su pena, quien comparta su amargura; y como ellos supieron aliviar la pena de los dem?s, los dem?s aliviar?n la pena de ellos.

"El que retira la compasi?n al pr?jimo, abandona el temor de Dios" (Job 6, 14). "?No deb?as t? tambi?n compadecerte de tu compa?ero, como yo me compadec? de ti?" (Mt. 18, 33). Es la mejor forma de conseguir que Dios nos perdone: perdonando.
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