Mi?rcoles, 11 de mayo de 2005
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos". Es la primera bienaventuranza, que Cristo proclamo en el serm?n de la monta?a.
Pobre de esp?ritu es el sencillo, el humilde, el que no se paga de s? mismo, el que est? convencido de que depende de los dem?s, de que ?l solo no puede enfrentar la vida, que necesita de los otros; por eso es pobre, porque no tiene en s? cuanto necesita, sino que lo espera de los dem?s.
El orgullo piensa que ?l y s?lo ?l se satisface, se basta y se sobra; por eso es rico: se tiene a si mismo.
Pero solamente al pobre de esp?ritu, al que tiene el alma de pobre o es pobre de esp?ritu se le promete el Reino de los cielos; el orgulloso conquistar? a los hombres; el humilde conquista a Dios; el orgulloso ser? due?o de la tierra y sus riquezas; el humilde tendr? como herencia el cielo y sus bienes.
?Qu? prefieres?

"No est? en el n?mero tu fuerza, ni tu poder en los valientes, sino que eres el Dios de los humildes, el defensor de los peque?os, apoyo de los d?biles, refugio de los desvalidos, salvador de los desesperados" (Judit 9, 11). Nunca es m?s grande el hombre, que de rodillas; un dudes en doblarlas ante tu Dios. En tus rodillas est? tu fuerza y la debilidad de Dios.
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