Martes, 10 de mayo de 2005
La verdad y la mentira se parecen poco; m?s bien son contrarias en todos sus aspectos.
La mentira suele ser m?s bonita y suena mejor a nuestros o?dos; es m?s atrayente, m?s halagadora; si te dicen que eres sabio, que eres bueno, que eres simp?tico y cosas por el estilo, indudablemente te halaga, te suena bien, pero quiz? no sea tan cierto y en consecuencia no te har? bien, no te ayudar? a tu perfeccionamiento; al contrario, podr? ser un obst?culo para el mismo, pues llegar?s a creer que lo que te dicen es verdad y en consecuencia ya no pondr?s mayores esfuerzos por mejorarte.
Pero cuando te dicen la verdad suele ser bastante desagradable, poco atrayente, amarga, humillante; de todos modos, una vez que ha pasado el primer momento de desagrado, si te pones a pensar con detenci?n ver?s que es m?s productivo hacerte caer en la cuenta de todo lo que te falta para llegar a la perfecci?n, pues as?, conociendo c?mo eres de veras, podr?s estimularte a ser mejor.
No mires, pues, lo bonito de la mentira o de la adulaci?n; f?jate, mejor, en la austero de la verdad.

"Detestas a todos los agentes del mal, pierdes a los mentirosos" (Salmo 5,6). "Proponte no decir mentira alguna; que persistir en ello no lleva a nada bueno" (Ecli 7,13). Has de ser noble y recto contigo mismo y con los dem?s.
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